La victoria del Chelsea sobre el Paris Saint-Germain (PSG) por 3‑0 en la final del Mundial de Clubes 2025, celebrada el 13 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, no solo marcó un hito deportivo, sino también un momento clave en términos de proyección financiera y valor de marca para el club inglés.
El torneo, ahora con formato expandido a 32 equipos y celebrado por primera vez en Estados Unidos, ha servido como vitrina internacional para las escuadras participantes. Chelsea, al obtener el título con una contundente actuación de Cole Palmer (dos goles y una asistencia) y João Pedro, refuerza su posicionamiento global como una de las franquicias futbolísticas más rentables del mundo.
Ingresos, premios y exposición global
De acuerdo con estimaciones preliminares, el campeón se llevó un premio económico cercano a los 50 millones de dólares, mientras que los ingresos totales del torneo superaron los 700 millones USD por concepto de derechos de transmisión, patrocinios y boletaje, lo que lo convierte en uno de los eventos más lucrativos del calendario deportivo de 2025.
El MetLife Stadium registró una asistencia de más de 81,000 personas, generando una importante derrama para la industria hotelera, restaurantera y de transporte local. Adicionalmente, la presencia del expresidente Donald Trump en el palco junto a Melania subrayó la relevancia del evento en la agenda pública estadounidense.
Para Chelsea, este título implica un aumento directo en el valor de marca, que ya había superado los 1,200 millones de euros según Football Benchmark. El refuerzo de la plantilla, el éxito internacional y el rendimiento de figuras jóvenes como Palmer también impulsan su atractivo comercial en mercados clave como Asia y América.
PSG y las implicaciones para su modelo financiero
Por su parte, el PSG —respaldado por el fondo soberano de Qatar— buscaba consolidarse como potencia deportiva y comercial, aunque la derrota abre interrogantes sobre la eficacia de su estrategia de inversión millonaria. A pesar de contar con una de las nóminas más costosas del torneo, no logró capitalizar en el campo su poder económico.
El club francés, que ha invertido más de 1,000 millones de euros en fichajes en la última década, ve así frustrado su objetivo de sumar un título internacional de peso bajo el nuevo formato. Analistas del sector señalan que, sin resultados deportivos concretos, los retornos sobre esa inversión se ven limitados a corto plazo.
Un torneo con efectos de largo plazo
El Mundial de Clubes en su edición ampliada busca posicionarse como un evento recurrente con fuerte impacto económico global, similar a una Euro o una Copa América. Según la FIFA, su objetivo es generar más de 2,000 millones de dólares por ciclo con el respaldo de nuevas sedes y mercados emergentes.
Chelsea, al ganar con autoridad y visibilidad global, capitaliza no solo una estrella más en su escudo, sino un activo estratégico que le permitirá negociar mejores contratos de patrocinio, acuerdos de comercialización y giras internacionales, consolidándose como un jugador clave en la “economía del fútbol”.