Ciudad de México, 9 de abril de 2026. La inflación en México volvió a acelerar en marzo y encendió una nueva señal de cautela para la política monetaria. El Índice Nacional de Precios al Consumidor se ubicó en 4.59% anual, por encima del nivel observado en febrero y en su mayor registro desde octubre de 2024, de acuerdo con cifras del INEGI.
Detrás del repunte estuvo, principalmente, el comportamiento de los productos agropecuarios, en especial frutas y verduras, que volvieron a presionar el bolsillo de los hogares mexicanos. El jitomate destacó como uno de los productos con mayor incidencia en el índice general, junto con aumentos en papa, tomate verde, limón y pepino. En contraste, los energéticos mostraron un comportamiento relativamente más estable, apoyados por estímulos aplicados a los combustibles.
Aunque el dato general elevó la preocupación del mercado, la inflación subyacente —la que excluye precios más volátiles y es la referencia clave para la política monetaria— se ubicó en 4.45% anual en marzo, ligeramente por debajo del 4.50% registrado en febrero. Por su parte, la inflación no subyacente se elevó a 5.05% anual, reflejando con mayor intensidad el encarecimiento de productos agropecuarios.
El dato resultó relevante porque, si bien se mantuvo dentro de las previsiones del Banco de México, confirma que el proceso de desinflación enfrenta obstáculos. En su más reciente decisión de política monetaria, el banco central recortó la tasa de interés en 50 puntos base, para ubicarla en 6.75%, al tiempo que ajustó al alza sus expectativas de inflación para los primeros trimestres de 2026.
Este entorno plantea un escenario más complejo para la trayectoria de tasas. Aunque Banxico aún cuenta con margen para continuar con recortes graduales, la persistencia de presiones en alimentos y algunos servicios obliga a mantener una postura prudente. La inflación continúa por encima del objetivo permanente de 3% +/- 1 punto porcentual, lo que sugiere que la convergencia será más lenta de lo anticipado.
Para consumidores, empresas e inversionistas, marzo dejó una lectura mixta. La moderación de la inflación subyacente sugiere que la tendencia de fondo no se ha deteriorado completamente; sin embargo, el repunte del índice general evidencia que México sigue expuesto a choques de oferta y volatilidad en precios agrícolas. En este contexto, el control inflacionario avanza, pero aún no está plenamente consolidado.

