Edgar Sandoval Pérez
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“Una economía puede tener muchas personas trabajando, pero necesita que una mayor proporción cotice constantemente.”
Pensemos en una persona que trabajó durante décadas y ahora busca mejorar su pensión, para ella, continuar aportando al Seguro Social representa una inversión sobre sus ingresos futuros. En este sentido, los cambios a la Modalidad 40 del IMSS, vigentes desde el 22 de octubre de 2026, permiten analizar cómo relacionamos el ahorro individual con las posibilidades económicas del país.
El acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación establece medidas temporales para las nuevas incorporaciones, vinculando la cotización al último salario registrado, con un incremento máximo de una UMA. Por otra parte, quienes ya estaban inscritos conservarán sus condiciones hasta concluir el periodo contratado, lo cual ofrece continuidad a compromisos previamente establecidos.
Un aspecto rescatable es la revisión de sus efectos financieros, para la cual se contempla un plazo máximo de seis meses. Esto permitirá contar con elementos para valorar el funcionamiento del esquema, es decir, conocer cómo se relacionan las aportaciones realizadas con las obligaciones futuras. La planeación del retiro también requiere instituciones capaces de sostenerlo.
De acuerdo con el INEGI, durante el segundo trimestre de 2026, Veracruz registró una población económicamente activa, conocida como PEA, de 3.4 millones de personas, mientras que la tasa de desocupación fue de 1.9%. Sin embargo, la informalidad laboral alcanzó 69.1%, aunque disminuyó respecto al 70.1% registrado un año antes. Hay un avance, acompañado de una oportunidad considerable para ampliar la protección laboral.
¿Qué relación tiene esto con las pensiones? Que una economía puede tener muchas personas trabajando, pero necesita que una mayor proporción cotice constantemente. En Veracruz, incorporar trabajadores a la formalidad permitiría fortalecer sus derechos y ampliar la base de aportaciones, convirtiendo el empleo presente en mayor seguridad económica para el futuro.
Aquí aparece el bono demográfico, es decir, la oportunidad que ofrece una estructura poblacional con una proporción favorable de personas en edad de trabajar. Su aprovechamiento depende de la educación, la productividad y las oportunidades laborales; tener población disponible es el punto de partida, incorporarla a empleos formales permite transformar ese potencial en bienestar.
Los sueldos y salarios completan esta relación. Según el IMSS, en septiembre de 2026, el salario base de cotización promedio nacional fue de $666 pesos diarios. Este dato corresponde al empleo afiliado, no al ingreso de todos los mexicanos. Mejorar las remuneraciones y registrar correctamente los salarios fortalece las aportaciones y las posibilidades de retiro.
Por otra parte, el Presupuesto de Egresos de 2026 contempla $795,824 millones de pesos para pensiones en curso de pago del régimen de transición del IMSS. Esta cifra muestra la importancia de planear el gasto público, procurando atender las obligaciones pensionarias junto con inversiones en educación, salud e infraestructura que favorezcan la actividad económica.
La Modalidad 40 conserva su importancia como mecanismo de continuidad contributiva. Las asignaturas pendientes pasan por facilitar información, ampliar la formalidad y fortalecer los ingresos laborales. Para Veracruz, combinar estas tareas con inversión productiva permitiría aprovechar mejor su población trabajadora. Al final, una buena pensión también se construye con un buen salario desde hoy.

