Nueva York. El precio del oro cayó este miércoles por debajo de los 4,000 dólares por onza, un nivel psicológico clave para los mercados internacionales, presionado por la fortaleza del dólar estadounidense y por las señales de una postura más dura de la Reserva Federal de Estados Unidos.
La baja marcó la primera vez desde noviembre de 2025 que el metal precioso rompe ese umbral, después de haber alcanzado un máximo histórico cercano a 5,594 dólares por onza a finales de enero.
Desde ese pico, el oro ha perdido más de 1,500 dólares por onza, reflejo de un cambio en el apetito de los inversionistas hacia activos considerados refugio.
¿Por qué cayó el oro?
El principal factor detrás del retroceso fue el fortalecimiento del dólar.
Cuando la moneda estadounidense sube, el oro se vuelve más caro para compradores que utilizan otras divisas. Eso reduce la demanda internacional y presiona el precio del metal.
A esto se suman las expectativas de que la Fed mantenga una política monetaria restrictiva, con tasas de interés elevadas por más tiempo e incluso con la posibilidad de nuevos incrementos durante el año.
La Fed vuelve a pesar sobre los metales preciosos
El oro suele perder atractivo cuando suben las tasas de interés, porque no genera rendimiento propio, a diferencia de bonos u otros instrumentos financieros.
Por ello, cuando los inversionistas anticipan tasas más altas, parte del capital se mueve hacia activos que ofrecen intereses, dejando al oro en una posición menos favorable.
Además, los mercados han incorporado el riesgo de presiones inflacionarias derivadas de las tensiones geopolíticas, especialmente por la guerra con Irán, lo que podría complicar el margen de maniobra de la Reserva Federal.
Bancos centrales aún sostienen la demanda
Aunque el retroceso fue importante, analistas consideran poco probable un desplome abrupto del oro.
Una de las razones es que los bancos centrales han mantenido compras del metal como parte de sus reservas internacionales, lo que genera un piso de demanda.
Sin embargo, el mercado podría entrar en una etapa de consolidación más prolongada, especialmente si el dólar continúa fuerte y las tasas estadounidenses se mantienen altas.
ING recorta previsiones para el oro
Los analistas de ING redujeron sus expectativas para el precio del oro durante la segunda mitad de 2026.
Ahora prevén que el metal promedie alrededor de 4,300 dólares por onza en el tercer trimestre y 4,600 dólares en el cuarto trimestre.
Estas estimaciones se ubican por debajo de sus previsiones anteriores, que apuntaban a 4,850 y 5,000 dólares por onza, respectivamente.
¿Qué significa para los inversionistas?
La caída del oro muestra que el mercado está reajustando sus expectativas frente a tres variables clave:
1. Un dólar más fuerte:
Encarece la compra de oro fuera de Estados Unidos.
2. Tasas de interés elevadas:
Reducen el atractivo del oro frente a activos que sí pagan rendimiento.
3. Menor apetito por refugios:
Si los inversionistas perciben menos riesgo inmediato, disminuye la demanda por metales preciosos.

