Por: Redacción El Censal |Ciudad de México, México| 11 de agosto de 2026
El economista Miguel Mancera Aguayo, figura clave en la historia monetaria de México y primer gobernador del Banco de México (Banxico) bajo el régimen de autonomía, falleció el 10 de agosto de 2026 a los 93 años. Su trayectoria estuvo vinculada durante más de cuatro décadas con la institución y con algunos de los episodios económicos más complejos de la historia reciente del país.
La noticia fue confirmada públicamente por la exsecretaria de Gobernación y ministra en retiro Olga Sánchez Cordero, mientras que Banxico expresó sus condolencias por el fallecimiento de quien fue director general y posteriormente primer gobernador del instituto central.
Mancera Aguayo nació el 18 de diciembre de 1932 y estudió Economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Posteriormente obtuvo una maestría en Economía en la Universidad de Yale, formación que acompañó con una carrera de más de 40 años dentro del sector financiero y particularmente en el Banco de México.
Su relación con Banxico comenzó en 1957, cuando ingresó como economista. Durante las siguientes décadas ocupó diferentes responsabilidades dentro de la institución, entre ellas áreas relacionadas con el comercio exterior, asuntos internacionales y la administración de fondos destinados al fomento de las exportaciones. En 1972 llegó a la subdirección general y posteriormente continuó ascendiendo dentro de la estructura del banco central.
En 1982, el entonces presidente Miguel de la Madrid lo designó director general del Banco de México. Desde esa posición enfrentó una de las etapas más complicadas de la economía mexicana, marcada por la crisis de deuda externa, elevados niveles de inflación, presiones sobre el tipo de cambio y transformaciones profundas del sistema financiero.
Uno de los episodios relevantes de su gestión ocurrió a principios de la década de 1990, cuando México realizó una transformación monetaria que dio paso al Nuevo Peso en 1992. La medida formó parte de una serie de cambios económicos emprendidos durante esos años para modernizar el sistema monetario y financiero mexicano.
Pero uno de los principales legados de Mancera Aguayo quedó asociado con la transformación institucional del Banco de México. En 1994 entró en vigor la autonomía constitucional del banco central, una reforma que modificó la relación entre la política monetaria y el Poder Ejecutivo y estableció como finalidad prioritaria de Banxico procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional.
Con la nueva estructura, Mancera Aguayo se convirtió en el primer gobernador del Banco de México bajo su régimen autónomo, convirtiéndose en una figura de transición entre el antiguo modelo de dirección del instituto central y la estructura que actualmente caracteriza a la institución.
La autonomía representó uno de los cambios institucionales más importantes de la política económica mexicana. A partir de entonces, las decisiones de política monetaria quedaron en manos de una Junta de Gobierno integrada por cinco miembros, con un gobernador al frente y cuatro subgobernadores, bajo periodos establecidos por la legislación.
La etapa que encabezó Mancera, sin embargo, no estuvo exenta de grandes desafíos. Durante los primeros años de autonomía ocurrió la crisis financiera de 1994-1995, uno de los episodios económicos más severos del México contemporáneo. La crisis implicó una fuerte depreciación del peso, presiones inflacionarias y una profunda contracción económica, además de importantes dificultades para el sistema financiero.
Su experiencia dentro del banco central se desarrolló, por tanto, durante un periodo en el que México pasó de enfrentar crisis de deuda e inflación elevada a construir nuevas instituciones y mecanismos para fortalecer la estabilidad monetaria.
Mancera Aguayo dejó el Banco de México en 1998, después de una trayectoria de aproximadamente cuatro décadas dentro de la institución. Tras su salida de la vida pública participó en diversos consejos y patronatos y mantuvo vínculos con el ámbito académico. En 2006 recibió el grado de Doctor Honoris Causa por el ITAM, institución en la que también había desarrollado actividades docentes.
Su trayectoria también fue reconocida fuera de México. Entre las distinciones asociadas con su carrera se encuentran el Premio Rey Juan Carlos I de Economía, recibido en 1992, así como otros reconocimientos por su trayectoria profesional y servicio público.
El fallecimiento de Mancera Aguayo ocurre en un momento en el que la autonomía del Banco de México continúa siendo uno de los pilares de la política económica mexicana. La institución utiliza la política monetaria, principalmente mediante la determinación de su tasa de interés objetivo, para contribuir al control de la inflación y preservar el poder adquisitivo de la moneda.
A más de tres décadas de aquella reforma, la autonomía de Banxico constituye una de las transformaciones institucionales más relevantes de la economía mexicana contemporánea. La figura de Mancera Aguayo quedó ligada a ese proceso porque fue quien encabezó por primera vez el banco central bajo el nuevo esquema.
Más allá de los cargos que ocupó, su trayectoria permite observar la evolución de la economía mexicana durante la segunda mitad del siglo XX: desde las crisis de deuda y los episodios de elevada inflación hasta la modernización del sistema financiero, la creación del Nuevo Peso y la autonomía del banco central.
Con su muerte, a los 93 años, desaparece una de las figuras que participaron directamente en la construcción de la arquitectura monetaria moderna de México. Su paso por Banxico dejó una huella particularmente relevante en la transición hacia un banco central autónomo, institución que desde entonces tiene un papel central en la estabilidad económica del país.

