Por: Redacción El Censal | Xalapa, Veracruz | 12 de mayo de 2026
Especialistas climáticos y organismos internacionales encendieron las alertas ante la posible llegada de un fenómeno de “El Niño extremo” durante la segunda mitad de 2026, escenario que podría provocar temperaturas superiores a los 45 grados Celsius, sequías severas y alteraciones importantes en los patrones de lluvia en distintas regiones de México, especialmente en el norte y noroeste del país.
De acuerdo con reportes recientes de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y especialistas de la UNAM, existe una creciente probabilidad de que el fenómeno climático se fortalezca hacia finales de 2026 y durante 2027, en un contexto agravado por el calentamiento global y el aumento sostenido de las temperaturas oceánicas.
El fenómeno de El Niño forma parte del sistema climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), caracterizado por un calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico ecuatorial que modifica patrones atmosféricos y altera lluvias, temperaturas y actividad ciclónica en distintas regiones del planeta. Históricamente, sus efectos han estado relacionados con sequías, olas de calor, inundaciones y pérdidas agrícolas.
En México, los estados del norte aparecen entre las zonas con mayor riesgo ante un posible evento intenso de El Niño. Reportes meteorológicos advierten que entidades como Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Durango podrían enfrentar olas de calor prolongadas, estrés hídrico y reducción significativa de precipitaciones durante los próximos meses.
Además del calor extremo, especialistas advierten sobre impactos en agricultura, ganadería y abastecimiento de agua. La sequía prolongada podría afectar cultivos estratégicos como maíz, trigo y sorgo, así como reducir niveles de presas y disponibilidad de agua para consumo humano e industrial. Organismos internacionales señalan que los eventos de El Niño suelen alterar fuertemente la producción alimentaria y energética en diversas regiones del mundo.
Investigadores de la UNAM señalaron recientemente que el planeta enfrenta actualmente temperaturas récord derivadas del cambio climático, por lo que un evento intenso de El Niño podría tener efectos más severos que en décadas anteriores. Los especialistas incluso advirtieron sobre la posibilidad de un “super El Niño”, término utilizado para describir eventos excepcionalmente intensos asociados con anomalías térmicas extremas en el Pacífico.
Actualmente México ya enfrenta condiciones de calor extremo en varias regiones. Durante mayo de 2026, el Servicio Meteorológico Nacional reportó temperaturas superiores a los 45 grados Celsius en estados como Sinaloa, Durango y Guerrero, mientras otras entidades registraron máximas entre 40 y 45 grados.
Los especialistas explican que El Niño no provoca los mismos efectos en todas las regiones. Mientras algunas zonas enfrentan sequías severas, otras pueden registrar lluvias intensas, tormentas e inundaciones. En América Latina, el fenómeno suele alterar drásticamente la distribución de precipitaciones y modificar temporadas agrícolas y ciclónicas.
Además de las afectaciones ambientales, autoridades sanitarias advierten sobre riesgos para la salud pública relacionados con golpes de calor, deshidratación y enfermedades agravadas por temperaturas extremas. Organismos internacionales han señalado que el aumento en fenómenos meteorológicos extremos representa uno de los principales desafíos asociados con el cambio climático global.
Aunque algunos modelos climáticos todavía muestran incertidumbre sobre la intensidad final del fenómeno, investigaciones recientes coinciden en que 2026 podría marcar el regreso de condiciones favorables para el desarrollo de El Niño después del debilitamiento de La Niña y la transición hacia una fase neutra del Pacífico.

