EconomíaComercio México-EU resiste aranceles; déficit sube a US$16,800 millones

Comercio México-EU resiste aranceles; déficit sube a US$16,800 millones

Ciudad de México. La integración productiva entre México y Estados Unidos se ha convertido en el principal escudo del comercio mexicano frente a la nueva ola de aranceles impulsada por Washington. En un entorno global más restrictivo, la economía mexicana ha logrado sostener su posición exportadora gracias a la profundidad de sus cadenas regionales, al paraguas del TMEC y a una rápida reconversión de empresas para cumplir con las reglas del tratado.

La señal más reciente del peso de esta relación llegó con los datos comerciales de febrero de 2026. De acuerdo con el Buró de Análisis Económico de Estados Unidos, el déficit comercial estadounidense con México aumentó en 4,100 millones de dólares, hasta ubicarse en 16,800 millones de dólares. En ese mes, las exportaciones de Estados Unidos hacia México bajaron a 31,200 millones de dólares, mientras que las importaciones desde México subieron a 48,000 millones de dólares.

Lejos de debilitar por completo el intercambio bilateral, la presión arancelaria ha reordenado los flujos comerciales. Tras las nuevas medidas comerciales, una mayor proporción de empresas mexicanas aceleró el registro de sus productos bajo las reglas del TMEC para conservar acceso preferencial al mercado estadounidense. Esa reacción elevó de manera importante el porcentaje de exportaciones que cumplen con el acuerdo y permitió que actualmente alrededor de 82% de los bienes mexicanos que llegan a Estados Unidos entren libres de tarifas.

Ese ajuste no es menor. La ventaja competitiva de México frente a otros exportadores radica no solo en la cercanía geográfica, sino en tres décadas de integración manufacturera con América del Norte. El TMEC, vigente desde julio de 2020, consolidó esa plataforma regional y hoy funciona como un amortiguador frente al endurecimiento comercial. Además, el proceso de revisión del acuerdo iniciado en 2026 anticipa una etapa clave para redefinir reglas, sectores sensibles y condiciones de competencia.

No obstante, la resistencia del comercio mexicano no significa inmunidad. Los sectores de acero, aluminio, cobre y automotriz siguen bajo presión por gravámenes sectoriales, y parte de la factura arancelaria se concentra en industrias estratégicas para la inversión y el empleo manufacturero. Algunos productos enfrentan tarifas elevadas que comienzan a incidir en costos, decisiones de producción y competitividad.

En el fondo, el mensaje económico es claro: México no ha esquivado la era de los aranceles, pero ha logrado administrarla mejor que otros competidores gracias a su integración con Estados Unidos. La fortaleza del comercio exterior mexicano depende cada vez más de su capacidad para defender, actualizar y aprovechar el mercado norteamericano. En ese contexto, la revisión del TMEC será determinante para evaluar la sostenibilidad del modelo exportador mexicano en un entorno global crecientemente proteccionista.

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