Por: Redacción El Censal |Veracruz, Veracruz| 01 de abril de 2026
Estados Unidos evalúa una apertura gradual para reanudar las exportaciones de ganado mexicano, luego de más de un año de restricciones sanitarias derivadas del brote del gusano barrenador, una plaga que ha generado pérdidas superiores a 23 mil millones de pesos para el sector pecuario nacional entre 2025 y 2026.
El cierre de la frontera para el ganado en pie, implementado desde 2024, respondió al riesgo sanitario que representa esta enfermedad parasitaria, la cual afecta principalmente a bovinos y puede comprometer la sanidad animal en América del Norte. Desde entonces, México ha mantenido negociaciones con autoridades estadounidenses para reactivar el comercio bajo estrictos protocolos de inspección y control.
Actualmente, la reapertura no sería inmediata ni total, sino escalonada, con base en regiones certificadas libres de la plaga o que cumplan con estándares sanitarios internacionales. Este enfoque permitiría retomar gradualmente el flujo comercial sin comprometer la bioseguridad del mercado estadounidense, uno de los principales destinos del ganado mexicano.
El impacto económico del cierre ha sido significativo. La suspensión de exportaciones provocó una contracción de hasta 80% en los envíos hacia Estados Unidos, afectando especialmente a estados del norte como Sonora, Chihuahua y Coahuila, altamente dependientes de este mercado. Además, la ganadería mexicana acumula pérdidas superiores a 1,400 millones de dólares, reflejo de la caída en precios, sobreoferta interna y falta de liquidez en el sector.
El gusano barrenador, causado por la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax, se alimenta de tejido vivo en animales de sangre caliente, lo que lo convierte en una amenaza sanitaria de alto impacto. Su reaparición en México —tras haber sido erradicado en 1991— obligó a reforzar medidas de vigilancia epidemiológica y cooperación binacional.
En respuesta, el gobierno mexicano ha intensificado acciones para contener la plaga, incluyendo la instalación de una planta de producción de moscas estériles en el sur del país, una estrategia biológica que busca interrumpir el ciclo reproductivo del insecto y reducir su propagación.
Desde una perspectiva económica, la posible reapertura gradual representa una señal positiva para el sector ganadero, ya que permitiría recuperar ingresos, estabilizar precios y reactivar cadenas de valor vinculadas a la exportación. Sin embargo, el proceso dependerá de la confianza sanitaria entre ambos países y del cumplimiento estricto de los protocolos.
Especialistas señalan que este episodio también evidencia la vulnerabilidad de las cadenas agroalimentarias ante riesgos sanitarios, así como la importancia de la cooperación internacional en materia de sanidad animal. La integración comercial entre México y Estados Unidos en el sector cárnico implica que cualquier disrupción tiene efectos inmediatos en ambos lados de la frontera.
El análisis de una reapertura gradual por parte de Estados Unidos marca un punto de inflexión para la ganadería mexicana, que busca recuperar su acceso a uno de los mercados más relevantes, al tiempo que enfrenta el desafío de erradicar una plaga que ha tenido impactos económicos y productivos de gran escala.

