Por: Redacción El Censal |Xalapa, Veracruz| 13 de julio de 2026
El cambio climático representa uno de los mayores desafíos para la salud pública, pero también una oportunidad para fortalecer la prevención, la investigación científica y las políticas públicas. En Veracruz, especialistas de la Universidad Veracruzana (UV) desarrollan estudios para comprender cómo el aumento de las temperaturas, las lluvias extremas y la expansión de enfermedades transmitidas por vectores impactan a la población, con el objetivo de generar información que permita diseñar estrategias de protección más eficaces. De acuerdo con estimaciones nacionales, 68.2% de la población mexicana se encuentra expuesta a los efectos del cambio climático, lo que convierte a la adaptación en una prioridad para el desarrollo del país.
Investigadores del Instituto de Salud Pública y del Centro de Ciencias de la Tierra de la Universidad Veracruzana advierten que el cambio climático ya influye en la aparición y el agravamiento de enfermedades respiratorias, cardiovasculares, renales, gastrointestinales y trastornos relacionados con la salud mental. También señalan que las variaciones de temperatura están modificando la distribución de mosquitos transmisores de enfermedades como el dengue, fenómeno que anteriormente se concentraba en zonas tropicales y que hoy comienza a observarse en regiones de mayor altitud.
Lejos de plantear un escenario únicamente de riesgo, los especialistas consideran que existe una amplia oportunidad para fortalecer la coordinación entre instituciones de salud, universidades y autoridades ambientales. La generación de evidencia científica permitirá anticipar los efectos del clima sobre la población, mejorar los sistemas de vigilancia epidemiológica y diseñar políticas públicas enfocadas en la prevención, especialmente para los grupos más vulnerables como niñas, niños, adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y trabajadores expuestos a altas temperaturas.
Uno de los proyectos que actualmente desarrolla la Universidad Veracruzana analiza la relación entre temperaturas extremas y enfermedades cardiovasculares en municipios como Xalapa, Perote, Pánuco y Las Choapas, con el propósito de identificar patrones que permitan reducir riesgos y fortalecer la capacidad de respuesta del sistema de salud. Estas investigaciones forman parte de un esfuerzo multidisciplinario que también aborda los efectos del cambio climático sobre la agricultura, los recursos hídricos y los ecosistemas del estado.
Veracruz ocupa una posición estratégica para este tipo de investigaciones debido a su amplia diversidad climática y geográfica. Con más de 700 kilómetros de litoral, zonas montañosas, selvas, humedales y una intensa actividad agropecuaria, la entidad es especialmente sensible a fenómenos como ciclones tropicales, olas de calor y cambios en los patrones de precipitación. Sin embargo, esta misma diversidad convierte al estado en un laboratorio natural para desarrollar soluciones innovadoras en materia de adaptación climática y salud pública.
Especialistas coinciden en que la prevención será el principal instrumento para reducir los impactos sanitarios del cambio climático. Entre las medidas recomendadas destacan fortalecer la vigilancia epidemiológica, ampliar las campañas de hidratación y protección ante temperaturas extremas, mejorar el acceso al agua potable, promover ciudades con mayor infraestructura verde y reforzar la educación ambiental desde los niveles básicos de enseñanza. Estas acciones, además de proteger la salud, generan beneficios económicos al disminuir los costos asociados a enfermedades, hospitalizaciones y pérdidas de productividad.
La evidencia internacional también respalda este enfoque. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ha documentado que los efectos del calentamiento global sobre la salud pueden reducirse significativamente mediante políticas de adaptación, fortalecimiento de los sistemas sanitarios y una mayor coordinación entre la comunidad científica y los gobiernos. En este contexto, las investigaciones que realiza la Universidad Veracruzana representan una herramienta valiosa para orientar decisiones públicas basadas en evidencia.
Además de proteger a la población, invertir en resiliencia climática favorece el desarrollo económico. Sistemas de salud más preparados, infraestructura resiliente y programas preventivos reducen costos para las instituciones públicas, fortalecen la productividad laboral y generan mayor confianza para la inversión en sectores estratégicos como turismo, agricultura, energía e industria.
Con el trabajo de la Universidad Veracruzana y la creciente incorporación del conocimiento científico en la toma de decisiones, Veracruz avanza hacia un modelo de desarrollo que combina salud, sostenibilidad e innovación. La investigación, la prevención y la coordinación institucional se perfilan como los principales aliados para enfrentar los desafíos del cambio climático y construir comunidades más resilientes para las próximas generaciones.

