Por: Redacción El Censal |Xalapa, Veracruz | 22 de marzo 2026
Después de 7 años sin futbol profesional, Veracruz volverá a tener un equipo en el circuito nacional con la llegada de los Piratas de Veracruz a la Liga de Expansión MX, una noticia que ha generado expectativa, pero también inconformidad entre la afición que insiste en el regreso de los históricos Tiburones Rojos.
El nuevo club ocupará la plaza del Celaya y debutaría en la temporada 2026-2027, con sede en el renovado Estadio Luis “Pirata” Fuente, marcando el regreso del futbol profesional al estado tras la desafiliación del Club Deportivo Veracruz en 2019 por problemas administrativos y financieros.
Sin embargo, el anuncio no ha sido recibido con entusiasmo total. Diversos grupos de aficionados han manifestado su rechazo al nuevo proyecto, argumentando que la identidad futbolística del puerto está ligada a los Tiburones Rojos, un equipo con más de siete décadas de historia que desapareció oficialmente en diciembre de 2019.
Más allá del debate deportivo, el regreso del futbol tiene implicaciones económicas relevantes para la región. La reactivación de un equipo profesional implica la movilización de una cadena de valor que incluye empleos directos e indirectos, consumo en días de partido, turismo deportivo y actividad comercial en zonas cercanas al estadio.
El Estadio Luis “Pirata” Fuente, con capacidad cercana a los 30 mil aficionados, representa un activo clave para detonar esta derrama económica. Su reapertura como sede regular de futbol puede impulsar sectores como alimentos, transporte, hospedaje y comercio informal, especialmente en Boca del Río y la zona conurbada.
Desde una perspectiva económica, el futbol profesional funciona como un catalizador de economías locales. Cada partido genera ingresos no solo para el club, sino para cientos de negocios que dependen del flujo de aficionados. En ciudades con alta identidad futbolística como Veracruz, el impacto puede ser aún mayor debido al arraigo cultural del deporte.
No obstante, el principal reto será la aceptación social del nuevo equipo. La resistencia de la afición evidencia que el valor de una franquicia no solo se mide en términos financieros, sino también en capital simbólico y emocional. Sin identidad y conexión con la afición, el proyecto podría enfrentar dificultades para consolidarse comercialmente.
En este contexto, el regreso del fútbol a Veracruz representa una oportunidad económica importante, pero también un desafío estratégico: reconstruir la relación con una afición que aún demanda el retorno de los Tiburones Rojos como símbolo del puerto. La cancha está lista, pero el verdadero partido será recuperar la identidad y confianza del público.

