Por: Redacción El Censal |Xalapa, Veracruz| 06 de abril de 2026
El consumo privado en México arrancó 2026 con un tropiezo, pero no necesariamente con una señal de deterioro estructural. En enero, el Indicador Mensual del Consumo Privado retrocedió 1.6% frente a diciembre, su caída mensual más profunda para un arranque de año desde 2009, de acuerdo con cifras del INEGI y con el reporte publicado este 6 de abril por El Economista. Sin embargo, en su comparación anual el indicador todavía mostró un avance de 2.7%, una lectura que sugiere que, más que un desplome del gasto de los hogares, el dato refleja un ajuste tras el cierre relativamente fuerte de 2025.
El matiz importa. La debilidad de enero fue mayor a la caída de 0.6% que el propio INEGI había anticipado en su estimación oportuna, y además vino acompañada de descensos en todos sus componentes, según el reporte periodístico. Aun así, el consumo no entró en terreno negativo anual, lo que ayuda a moderar la lectura más pesimista. En términos simples, las familias gastaron menos que en diciembre, pero todavía más que en enero del año pasado.
Visto con mayor amplitud, el indicador también muestra que el mercado interno conserva bases de apoyo relevantes. El empleo sigue alto: en febrero la población ocupada alcanzó 60.3 millones de personas, 1.1 millones más que un año antes, mientras que la población económicamente activa llegó a 61.9 millones. A ello se suma que el salario base de cotización promedio de los puestos afiliados al IMSS se ubicó en 664.1 pesos diarios al cierre de febrero, el nivel más alto registrado para cualquier mes desde que se tiene estadística. Ese entorno no elimina la cautela del consumidor, pero sí ofrece un colchón para pensar que el debilitamiento de enero podría ser más un bache que un cambio de ciclo.
Otro elemento que ayuda a mantener una visión menos sombría es que el flujo de ingresos externos hacia los hogares no desapareció. Banco de México reportó que en febrero ingresaron 4,468 millones de dólares por remesas, con un crecimiento anual de 0.4%. El avance fue modesto y el acumulado del primer bimestre quedó ligeramente por debajo del mismo periodo de 2025, pero el volumen sigue siendo elevado y continúa funcionando como una fuente de soporte para el consumo en miles de familias mexicanas.
Además, la propia estimación oportuna del INEGI apuntaba a una mejora marginal para febrero, con un alza mensual de 0.1%. Aunque se trata de una proyección y no del dato definitivo, sí sugiere que el retroceso de enero podría no haberse prolongado con la misma intensidad en el siguiente mes. Bajo esa lectura, la llamada “cuesta de enero” habría pegado con fuerza, pero sin borrar por completo la capacidad de resistencia del mercado interno.
En ese contexto, el arranque de 2026 deja una señal de advertencia, pero no una sentencia. El consumo privado sigue siendo uno de los principales motores de la economía mexicana y, aunque comenzó el año con menor impulso del esperado, todavía cuenta con apoyos en empleo, salarios y remesas. La lectura más equilibrada es que enero enfrió el ánimo del mercado, pero no confirmó, por sí solo, un escenario de contracción prolongada.






