Por: Redacción El Censal | Ciudad de México, México | 16 de abril de 2026
A pesar del impacto económico derivado de la guerra con Irán, Asia Pacífico se mantendrá como el principal motor del crecimiento global, aunque con un panorama más complejo marcado por inflación, presión energética y menor margen fiscal, advirtió el Fondo Monetario Internacional (FMI).
De acuerdo con el organismo, la región inició el año con una base sólida tras haber crecido 5% en 2025, impulsada por su integración en cadenas de suministro globales, especialmente en sectores vinculados a la inteligencia artificial, así como por la reconfiguración del comercio internacional frente a tensiones arancelarias.
Sin embargo, el escenario para los próximos años muestra una desaceleración. El FMI prevé que el crecimiento económico de Asia Pacífico se modere a 4.4% en 2026 y 4.2% en 2027, en gran medida por el encarecimiento de los energéticos y la incertidumbre geopolítica.
Uno de los factores clave es la alta dependencia energética de la región. Asia consume aproximadamente 38% del petróleo y 24% del gas natural exportado a nivel mundial, lo que la hace especialmente vulnerable a interrupciones en el suministro, como las que podrían derivarse de tensiones en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del planeta.
El FMI advirtió que un posible cierre o interrupción prolongada en esta zona estratégica podría reducir el crecimiento económico acumulado de la región hasta en 2 puntos porcentuales hacia 2027, afectando especialmente a países con alta dependencia de importaciones de combustibles fósiles.
Además, la región destina alrededor del 4% de su Producto Interno Bruto al consumo de combustibles fósiles, casi el doble que Europa, con casos más extremos como Malasia o Tailandia, donde este porcentaje supera el 10%. Esto incrementa el impacto del alza en precios del petróleo y el gas, elevando la inflación y debilitando las finanzas públicas.
En este contexto, el FMI estima que la inflación en Asia aumentará a 2.6% en 2026, lo que representa un incremento respecto a previsiones anteriores y refleja el impacto directo del encarecimiento energético en los costos de producción y consumo.
El informe también señala que las economías emergentes de Asia seguirán siendo el principal impulso del crecimiento global, aunque con menor dinamismo debido a la desaceleración en países clave como China, India y las naciones del sudeste asiático. En contraste, las economías avanzadas de la región enfrentarán una demanda interna más débil.
Otro punto de preocupación es la respuesta de los gobiernos ante la crisis energética. El FMI advirtió que medidas como subsidios generalizados a combustibles o controles de precios, aunque populares en el corto plazo, pueden generar distorsiones en el mercado y aumentar la demanda en un contexto de oferta limitada.
En cambio, el organismo recomendó implementar apoyos focalizados para los sectores más vulnerables y mantener una política monetaria flexible pero vigilante. Los bancos centrales, señaló, aún cuentan con cierto margen de maniobra, ya que las expectativas de inflación permanecen relativamente estables en varias economías.
En el caso de Japón, por ejemplo, se espera que la inflación supere el objetivo del 2%, lo que permitiría a su banco central continuar con el retiro gradual de estímulos monetarios, pese al impacto inicial del encarecimiento energético.
El diagnóstico del FMI refleja un equilibrio delicado: aunque Asia seguirá siendo clave para el crecimiento global, su alta exposición a los mercados energéticos y a las tensiones geopolíticas la coloca en una posición vulnerable, donde la evolución del conflicto en Medio Oriente será determinante para su desempeño económico en los próximos años.

